A vueltas con el agua en Aragón

La semana pasada la ministra Aguilar prometió agilizar la declaración de impacto ambiental del embalse de Biscarrués dándole “prioridad absoluta”. Ya suponemos en qué sentido.

Los “regantes expectantes” de Monegros están presionando mucho últimamente y han amenazado con movilizaciones si no se aprueba pronto el proyecto, que consideran fundamental para el desarrollo de su comarca.  Un desarrollo mal entendido y que además se realizaría a costa del de otros territorios en el Alto Gállego que dependen de un paisaje y unas características ambientales que se perderían con este nuevo embalse como viene denunciando reiteradamente la Coordinadora de Biscarrués-Mallos de Riglos.  Este tramo del río Gállego se calcula que recibe 80.000 visitantes al año que emplean a 300 personas del sector turístico: un ejemplo más de la importancia que puede tener el empleo verde en nuestro país .

Por otra parte la Ministra ya ha advertido que “es un expediente muy vigilado desde Europa”, por lo que los pasos que se den deben ser “firmes”. Buena observación, dado que el plan de regadíos de Los Monegros ya fue paralizado hace tiempo por Bruselas por la falta de protección de las estepas de los Monegros y concretamente de su avifauna. Conviene recordar que aquel expediente europeo fue archivado por la protección de más de 100.000 hectáreas como ZEPA, y diversas promesas aún incumplidas referentes a la planificación ambiental de toda la comarca. En definitiva, Bruselas debe andar bastante mosqueada y efectivamente con un ojo avizor después de lo que ha pasado en la vecina comarca del Segarra-Garrigues, donde la Generalitat intentó engañar a la Comisión Europea en varias ocasiones.

Sin embargo, el anuncio de nuevas movilizaciones de los regantes pretende neutralizar los últimos informes técnicos que advierten contra el enorme impacto ambiental del embalse.

En fin, todo un contrasentido. Aunque en el caso del agua en Aragón todo viene siendo así desde hace tiempo. ¿O acaso no fue el Gobierno de Aragón el primero en echar mano de impactos ambientales para oponerse al trasvase del Ebro? ¿No ha sido el embalse de Mularroya puesto en la picota por los tribunales y aún así siguen las obras? Luego mucha Expo y mucha historia pero me da la impresión de que hasta que no dejen seco al Ebro entre todos, no van a parar. Porque ya se sabe la de agua que el río que dio nombre a nuestro país tira al mar sin que a nadie le aproveche. Y los que vengan detrás que se sienten en el suelo.

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Comments

  • pere julia i campama  On 22 de febrero de 2011 at 12:44

    Habrá que ir preparando contramanifestaciones, a favor de NO
    TOCAR LOS RIOS.
    Falta mucha pedagogía, en el tema del agua.

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