Movilidad, contaminación y salud

Vista de la Gran Vía peatonalizada parcialmente para estas Navidades

Aspecto habitual de la Gran Vía

Artículo publicado en Efeverde el 12 de diciembre de 2016

En materia de calidad del aire y lucha contra la contaminación, lo primero que hay que tener muy claro es que las medidas que se están adoptando en el Ayuntamiento de Madrid, y que se deberían adoptar a nivel de toda la Comunidad Autónoma, son imprescindibles para proteger nuestra salud. Y los poderes públicos y los partidos políticos deberían transmitir a los ciudadanos que por encima del derecho a usar el coche está el derecho a la salud de todas y de todos.

Que no se trata de ser “cochófobo” o ser “cochófilo”; se trata de proteger la salud de la ciudadanía. Y dado que el 79% del NO2, uno de los contaminantes más perniciosos, es originado por el transporte, urge tomar medidas sobre la movilidad en la Comunidad de Madrid.

Según el Banco Mundial, en España se producen 15.000 muertes al año por contaminación atmosférica; según la Agencia Europea del Medio Ambiente, esta cifra asciende a 27.000 personas; según la OMS, son 7.000 muertes al año. Las cifras varían, pero es paradójico que en Madrid, que es una comunidad autónoma tremendamente urbanizada, y donde el impacto del transporte es muy superior a otras, no existan cifras oficiales sobre el tema. Primera cuestión a exigir a la Consejería del ramo.

Sin duda tenemos un problema de superación de límites de contaminantes, particularmente NO2 y Ozono, que son muy perjudiciales para la salud y que tienen que ser solucionados con urgencia. Nos lo pide además la Comisión Europea, y por ello el Ayuntamiento de Madrid ha realizado una actualización del protocolo de episodios de alta contaminación y ha puesto encima de la mesa un plan de 30 medidas para atacar estructuralmente el problema de la contaminación y el cambio climático, de las que 21 tienen que ver con impulsar un cambio en la movilidad. Sin embargo, el Partido Popular se ha dedicado a descalificar y a ridiculizar estas iniciativas, llamándonos populistas y cochófobos. Pero en este tema ni Ahora Madrid, ni EQUO, ni Podemos hacen populismo; más bien ejercemos nuestra responsabilidad hacia la ciudadanía.

Por ejemplo, proponer que en episodios de alerta por contaminación el transporte público sea gratuito, igual que se hace en París, no es una medida populista. Por supuesto que tendrá un coste económico, aunque dudo mucho que sea de la cuantía que ha adelantado el Consejero de Transportes. No creo que tenga ningún sentido plantearse devoluciones a las personas que tengan un título de transporte en vigor, sino solamente calcular el coste de dejar abiertos los tornos en Cercanías y Metro, y no cobrar a los viajeros ocasionales de la EMT. ¿Cuáles serían las pérdidas en venta de billetes individuales, cuando está tan generalizado el uso de la tarjeta transporte? Y por otra parte, ¿cuál sería el coste sanitario de no hacer nada en episodios de alta contaminación? En 2016 no ha habido que decretar nunca episodios de nivel 3 o 4, aunque estuvimos a punto de un nivel 3, por lo que el coste de esta medida en 2016 habría sido cero. Pero en todo caso hay que tener claras las prioridades. Y la salud es lo primero.

Un segundo ejemplo: como coportavoz de EQUO Madrid y portavoz parlamentario de Medio Ambiente de Podemos Comunidad de Madrid, considero que el corte planificado del acceso del transporte privado al centro durante estas Navidades, es una medida contundente y acertada en la lucha contra la contaminación y hacia la normalización de una política de movilidad más sostenible. Realizar oposición e incluso amenazar con ir a los juzgados por medidas que ya se han venido tomando por corporaciones anteriores, aunque improvisadamente, es profundamente irresponsable. La mejora de la movilidad y la lucha contra la contaminación en el centro de las ciudades, en Madrid y en todo el mundo, pasan por dificultar el acceso de los vehículos privados y la mejora del transporte colectivo. Desde esta tribuna instamos a las distintas instituciones a coordinarse con el fin de cumplir este objetivo.

Echamos mucho de menos una mayor proactividad de la Comunidad de Madrid y en concreto de las Consejerías de Medio Ambiente y de Transportes en la lucha contra la contaminación y el cambio climático, que trabajen en la aplicación de medidas estructurales y asignaciones presupuestarias concretas, como hemos denunciado reiteradamente en la Asamblea. Aparentemente, en cumplimiento de una iniciativa que se aprobó hace un año en la Asamblea de Madrid a propuesta de EQUO y Podemos (ver aquí), la Consejería de Medio Ambiente está revisando la Estrategia autonómica de lucha contra la contaminación y el cambio climático, el denominado Plan Azul +, y está elaborando un borrador de protocolo autonómico para episodios de alta contaminación similar al que ya tiene el Ayuntamiento de Madrid.

¿Pero son suficientes 23 estaciones de seguimiento de calidad del aire para toda la Comunidad de Madrid? Sólo el municipio de Madrid cuenta con 24 estaciones de medición remotas. Pero en el resto de la Comunidad hay grandísimos vacíos, con municipios muy grandes que no cuentan con ninguna estación como Parla, Pinto, San Fernando de Henares, San Sebastián de los Reyes, Las Rozas, etc. etc., y tres comarcas enormes (norte, este y oeste) que solo cuentan con dos.

Hay mucho que revisar. Los planes de fomento de la movilidad eléctrica brillan por su ausencia, incluidas medidas planificadas desde hace años, como la instalación de una red de estaciones de recarga para vehículos eléctricos. Faltan ayudas para la renovación de las flotas de vehículos municipales y autonómica, o un apoyo decidido a los planes de movilidad municipales, por ejemplo en materia de creación de aparcamientos disuasorios metropolitanos, plataformas reservadas para el transporte público, infraestructuras para favorecer la movilidad ciclista, etc., etc. Y desde luego echamos de menos cuestiones más estructurales que el PP nunca se plantea, pero que son de las más efectivas, como sería atacar la tarificación del transporte público para mitigar el efecto de los tarifazos realizados por gobiernos anteriores. O modificaciones fiscales en materia de impuesto sobre carburantes o el impuesto especial sobre determinados medios de transporte, que son de competencia autonómica y que la Comunidad de Madrid no ejerce al nivel del resto de comunidades autónomas. Estas serían herramientas importantes para orientar el mercado hacia vehículos menos contaminantes. Por ejemplo, en materia de carburantes Madrid aplica solo la tercera parte de los impuestos que el resto de comunidades.

Pero sobre todo, lo primero que pediríamos para mejorar la calidad del aire en Madrid sería sacar de este debate la palabra populismo. Tachar de populistas medidas que pretenden proteger la salud de los ciudadanos y que todos los partidos incluyen en sus programas electorales es irresponsable y es abrir guerras donde no las debería haber.

 

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