Yo no voté la Constitución

No por falta de ganas, sino porque me faltaban cuatro meses para ser mayor de edad. Y si tengo ya los años que tengo, está claro que hoy día una mayoría de personas en España no llegaron a votarla, así que no forman parte realmente del “consenso constitucional”. De hecho, según el INE, en 2013 un 68% de los residentes eran menores de 52 años, así que en 1978 eran menores de 18 años o no habían nacido, y por ende no pudieron votar la Constitución.

Viene esto a cuento claramente por la petición de un referéndum sucesorio que ratifique o no al Príncipe Felipe como rey de España. Porque ahora la generación que hizo la transición, todos ellos jubilados o muy cerca del retiro, voluntario o forzoso, desde Gabilondo a Felipe González, pasando por toda la caverna mediática “popular”, se lleva las manos a la cabeza porque haya ahora otra generación que cuestione el modelo de estado que supuestamente se consensuó en 1978. Pero es que mis propios hijos, ya mayor de edad uno y en edad de preguntar de política el otro, se cuestionan por qué en España tenemos una monarquía hereditaria en vez de elegir a nuestro jefe del Estado, como hacen Francia o Estados Unidos. Y mi respuesta es que en 1978 estábamos deseando tener una democracia, aunque el precio a pagar fuera tener un monarca como jefe de las Fuerzas Armadas. Que había tanto miedo a una involución militar, al famoso “búnker”, que la mayoría habríamos votado lo que nos pusieran por delante.

Porque, efectivamente, estoy casi seguro que yo mismo habría formado parte de ese 88% que votó sí a la Constitución el 6 de diciembre de 1978, aunque no fuera perfecta. Pero lo que no nos vendieron hace 36 años es que sería prácticamente imposible reformarla ni para las cosas más nimias. Y comprendo que una reforma constitucional en condiciones -no el vergonzoso cambio exprés del artículo 135 perpetrado por el PPSOE- es un proceso complejo que requeriría un anteproyecto, unas elecciones constituyentes, y un largo debate posterior hasta que se alcanzaran las mayorías suficientes. Lo entiendo perfectamente. Comprendo que los cambios en democracia hay que hacerlos mediante procesos democráticos. Pero creo que debemos ser conscientes de que es cada día más urgente ese proceso constituyente, y que buena parte del hastío ciudadano se fundamenta en unas normas obsoletas que se agitan como un espantajo ante nuestra cara cuando conviene.

No estamos en 1978. Es el siglo XXI. La transición acaba definitivamente con la abdicación de Juan Carlos I, y la ciudadanía española es lo suficientemente madura para poder decidir sobre su futuro, en plena democracia y libertad, sin miedos. Y si sale monarquía, monarquía; yo lucharé por un régimen republicano. Pero en cualquier caso el 68% de los españoles que no votamos la Constitución tenemos derecho a decidir nuestro modelo de Estado.

 

Share Button

2 thoughts on “Yo no voté la Constitución

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *